Presentación de LO QUE TRAJO EL MAR: CRÓNICAS de Frank Báez (Ediciones Aguadulce, 2017)

La primera vez que le escribí a Frank Báez fue el 3 de marzo de 2011, según gmail. Le pregunté sobre el poeta tico Felipe Granados y sobre su blog. Frank respondió ese mismo día con el prólogo que Granados hizo para Postales y dos links: frankinvita.blogspot y revistapingpong.org.

Mi relación con Frank siempre ha estado rodeada de amigos, quien me pasó su correo fue Cecilia Galli, una argentina loca como los aeroplanos. Ella también me sugirió que lo leyera. Busqué sus poemas y lo primero que apareció fue: “Ayer escuché las campanas de una iglesia polaca / y pensé que repicaban por Roberto Bolaño”. Los detectives latinoamericanos de a poco nos encontramos y compartimos el nombre de nuestras gabardinas favoritas (aun cuando solo usemos camisas floreadas) de libros y compañeros.

En unos años los académicos estudiarán la importancia de los blogs, las revistas electrónicas y las editoriales artesanales. Mientras tanto son nuestras. Son los sitios donde hemos sido felices: escribiéndolas, compartiéndolas, explorándolas en las madrugadas cuando estamos solos con las luces apagadas. Una de las revistas que tendrá atareados por siglos a los investigadores es Ping Pong, un espacio donde hay muestras de poesía de varios países, traducciones y entrevistas. Es un mapa inagotable y un telescopio para embeberse con las islas o con las galaxias.

Tengo una deuda grande con Frank. Gracias a él conocí a tres personas: Homero Pumarol, Cindy Jiménez-Vera y José María Cumbreño. A Pumarol a través del “Hombrecito” que me llevó a los textos magníficos de Colecturía de adunas que leí por primera vez en la casa de playa de Nicole Delgado. A Cindy la encontré en La Habana, después de importunarla con Julia de Burgos hablamos de Frank y sus bailes alocados en Puerto Rico. Con Cumbreño la cosa es un poco más complicada y misteriosa: Frank publicó algunos textos en Ping Pong y pasó lo que pasa siempre que uno publica: nada. Esperen, aquí sí sucedió algo, unas semanas después recibí un mail de un editor de España. Pensé que era un cuento chino o más bien cacereño. Un año después recibí tres ejemplares de mi libro llamado La belleza son los aeropuertos vacíos editados por el español liliputiense.

La verdadera belleza, más bien, son los aeropuertos repletos con tu familia. Alguna vez Frank y yo bromeamos con asistir a todos los festivales del mundo. Él sí lo logrará, estoy seguro. Ahora plaenamos vernos junto a la Andrea, el Omar Pimienta y ojalá, el Jeymer Gamboa, en otro continente pero de eso no se habla porque cae la sal.

Familia grande la que está formando Cindy con Aguadulce. Un listado de obras y autores enorme, angular y diverso. Voces, presencias y rostros que recorren ese lugar desconocido que es Iberoamérica y ese conjunto de hablas que casi se olvida es el Caribe.

En este instante celebro que Frank esté en Aguadulce y más con sus crónicas. Tal vez ustedes ya lo saben pero con ellas reirán y hallarán lucidez y sobretodo algo muy importante: las experiencias de la persona que es Frank Báez. Tener en el catálogo de Aguadulce Lo que trajo el mar es un lujo y un pretexto para la fiesta y el gozo.

Frank que vivió de niño en México y que ahora en su última visita halló un fantasma en el Sanborns de los azulejos. Frank que en una cantina llamada “La Dominica“ recordó cómo no le sacó ni una palabra a Verónica Volkow sobre su abuelo León Trosky. Frank que a los 27 años se regaló un concierto de Bob Dylan y que escribió estos versos que nos unen en un viaje extraño: “ A Víctor que viajó de Santiago de Cuba a Santo Domingo como seminarista y terminó en el Darío Contreras de enfermero, tomando luego un avión rumbo a México D.F. y del D.F. un bus a Ciudad Juárez desde donde caminó hasta los Estados Unidos y se declaró refugiado político”.

Termino. Besos a ustedes porque los quiero mucho: Cindy y su Islandia, Víctor nuestro esposo y a Frank y sus dilemas: ser o no DJ, dejarse o no la barba. En las presentaciones de libros casi nunca hay frases de cariño, se prefieren los comentarios objetivos sobre la obra. Ahora que lo pienso, una de las razones por las que estas palabras no se pronuncian es porque son redundantes, dar al público un libro siempre es una declaración de amor.

– Jorge Posada

Ciudad de México 

26 de julio del 2017

Texto leido por Cindy Jiménez-Vera, (Escritora, Directora Creativa, Editora de Ediciones Aguadulce) durante la puesta en circulación de LO QUE TRAJO EL MAR: CRÓNICAS de Frank Báez (Ediciones Aguadulce, 2017) en Mamey Librería en la Calle Mercedes, Zona Colonial, Santo Domingo, República Dominicana, el 26 de julio del 2017. 

Gracias a todos los que hicieron posible este evento, en especial a Rubén Lamarche, de Mamey Librería, a Mario de La Sombrita del frutero y al propio autor. Gracias al público que nos regaló casa llena esa noche y agotó todos los ejemplares. 

Advertisements

Ahora puedes comprar nuestros libros en línea con envíos a todas partes del mundo

Ante todo, queremos agradecer el apoyo de nuestros lectores. Gracias a ustedes llevamos cinco años haciendo libros hermosos para ustedes y por ustedes. Son nuestra motivación para seguir creciendo. Por eso creemos que podemos levantar a nuestro país juntos. Así, no hay que seguir enriqueciendo a este hombre gringo blanco. Nuestro país necesita que tanto nuestro dinero como el de los lectores fuera de la isla se quede aquí y florezca. Para comprar nuestros libros en línea hay dos opciones puertorriqueñas maravillosas: 
librosac.com

https://www.librosondemand.com/

(Esta segunda opción hace envíos a cualquier parte del mundo. Escríbele a: sales@librosondemand.com)

Muchas gracias por tanto apoyo. 

¡Felices lecturas! 


Lo que trajo el mar: crónicas de Frank Báez 

¡Pronto en librerías! Lo que trajo el mar: crónicas de Frank Báez (Ediciones Aguadulce, 2017). Con este libro estrenamos la BIBLIOTECA CONTRACORRIENTE, nuestra colección de escrituras en prosa por poetas destacados.

“La vida a menudo se asemeja a tu película favorita de los ochenta. En ella un chamaco dominicano intenta hacerse karateka, pero termina optando por la poesía, los derretidos, la música de Bob Dylan, por el llanto de los hombrecitos que se pasan dando vueltas toda su vida. Es imposible predecir qué libro leerán nuestros más jóvenes poetas luego de descubrir 18 Poemas de Dylan Thomas, pero este reúne 18 crónicas de Frank Báez que son como misivas urgentes para las y los poetas sin edad. Frank llegó a Dylan Thomas gracias a su padre. Gracias a una chaqueta de segunda mano llegó a su primer concierto de Bob Dylan en Chicago. Gracias a escribir ‘Baez’ en Youtube llegué a un cover de una canción de Dylan por Joan Baez. Con esa canción de fondo escribo esto: Lo que trajo el mar es un libro para quien aún no haya descubierto el libro que lo llevará a despedirse de las artes marciales para vivirse la película de ser poeta y huérfano y caribeño trotamundos y aun así, nunca jamás morir de frío.”

– Guillermo Rebollo-Gil

Frank Báez (Santo Domingo, 1978) Es autor de los libros de poemas Postales, Llegó el fin del mundo a mi barrio y Este es el futuro que estabas esperando. También de Anoche soñé que era un DJ que fue traducido al inglés y publicado por Jai Alai books. De igual modo, la editora egipcia Sefsafa publicó una antología de su poesía al árabe. En Madrid publicó la plaquette Jarrón y otros poemas y el libro artesanal La Marilyn Monroe de Santo Domingo que contiene estampas del artista Nono Bandera. También ha publicado prosa. Por el lado de la narrativa, ha publicado la colección de cuentos Págales tú a los psicoanalistas; y por el lado de la no ficción, tres crónicas largas que están reunidas en el volumen La Trilogía de los Festivales. Es editor de la revista Global y coeditor de la revista de poesía Ping Pong. Junto a Homero Pumarol fundó y conforma el colectivo de spoken word El Hombrecito, que ha editado dos discos y un DVD. Ha sido seleccionado como uno de los 39 mejores escritores de ficción menores de cuarenta años en Latinoamérica por el Hay Festival, en su edición de Bogotá 39 – 2017.